Respuesta a una escritora nueva
Una joven mexicana, pero residente en los Estados Unidos, leyó mi cuento "El molino", http://www.ficticia.com/cuentos/jplanaselmolino.html publicado en Ficticia www.ficticia.com y me mandó un extenso correo en el que me cuenta que la narración le gustó mucho.
También me dice que ella tiene ganas de escribir. Me explica que más de una vez se ha sentado ante el teclado, pero que le falla la inspiración. "La musa no me quiere", se queja poéticamente.
Transcribo algunas partes de mi respuesta.
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La inspiración, estimada Inés, en general nos dice poca cosa. Uno se forja la imagen de la musa inspiradora como una bella diosa, vestida por tenues gasas, que le va dictando al escritor al oído.
En la práctica, la musa se limita a dar una escueta idea, en términos más bien vagos y generales, acerca de un tema, una escena, un personaje… Si uno le pide más pormenores, la musa contesta "Eso corre por tu cuenta".
Quien pinta una pared o cava un pozo, empieza a pintar o a cavar, y luego sigue y sigue hasta terminar su tarea; el escritor, en cambio, pasa la mayor parte de su tiempo pensando, mientras mira una pantalla o una hoja de papel. Las ideas no vienen mágicamente, sino que uno tiene que tomarse el trabajo de idear.
Estimada Inés, escribir no es una ocupación para impacientes. Te recomiendo que leas mucho y que escribas mucho; sobre todo, que revises y corrijas lo escrito. Ten en cuenta que componer un buen cuento o un poema no es cosa de sentarse media hora ante un teclado para después decirse "Bueno, ya lo hice".
Erskin Caldwell, el autor de Camino del tabaco, escribió en Call it experience (algo así como "Llámenlo experiencia") que el escritor necesita pasar por una etapa de aprendizaje; dice así (traduzco libremente): "[…] abogados, panaderos, peluqueros, mecánicos, ingenieros e impresores deben aprender por experiencia. ¿Por qué no habrían de hacerlo los escritores?"
