Letras de molde desde San Telmo

May 11, 2008

Peligros de Internet

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Un artículo que publiqué en la revista Letralia www.letralia.com, La crítica literaria e Internet fue plagiado por un sitio de cuyo nombre no quiero acordarme. Los plagiarios quitaron el nombre del autor, o sea el mío, y lo reemplazaron por el pseudónimo de una colaboradora del sitio. Finalmente, tras las insistentes reclamaciones que efectuamos el editor de Letralia, Jorge Gómez Jiménez, y yo, quitaron el artículo en cuestión y todos los demás que habían plagiado a Letralia.
 
Con motivo del episodio, publiqué en varios foros de escritores lo que transcribo seguidamente.

   

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Ayer, piratas en el mar; hoy, piratas en la red
   
Desde que el hombre comenzó a navegar, tuvo que hacer frente a muchos riesgos: tempestades, vientos contrarios, escorbuto, escollos y piratas. En nuestros días, Internet es como un océano donde también acechan serios peligros: virus, spyware, spam, phishing… y piratas. Los filibusteros de antaño llevaban diez cañones por banda; los contemporáneos copian y pegan a toda vela.  
   
Cualquiera que haya publicado algo en Internet se ve expuesto a que su trabajo sea plagiado. Hace no tanto, cuando publicar era sinónimo de imprimir, el plagio era engorroso; había que tipear el texto ajeno, ponerle la firma de uno, entregarlo a una imprenta o editorial… todo ello, caro y trabajoso. Las tecnologías actuales permiten un plagio económico, cómodo y sencillo, y muchos amigos de lo ajeno aprovechan esa facilidad.
   
Por suerte, esas mismas tecnologías nos proporcionan medios para defendernos del plagio. Los navegantes de antaño debían otear el horizonte para avistar naves sospechosas; nosotros debemos escudriñar la red en busca de los plagiarios. No es difícil: seleccionamos una frase del texto publicado -elegimos una que no sea probable encontrar en muchos escritos-, y la copiamos entre comillas en la ventana de búsqueda de Yahoo, Google o cualquier otro buen buscador. Si no nos han pirateado, en los resultados de la búsqueda aparecerá únicamente nuestro escrito, publicado en el sitio correspondiente.
    
Si nuestro trabajo aparece en más de un sitio, a no ser que sea un falso positivo fácilmente reconocible, tenemos un problema; nos han plagiado. Tal vez se trate de uno de esos plagios “inocentes”, si cabe tal calificativo; hay quienes piensan que todo lo que encuentran en Internet lo pueden tomar libremente, como bienes mostrencos, y copian lo que les place. Afectan al sitio de donde lo copiaron, aunque respetan el nombre del autor. Suele ser un pecado por ignorancia (me ha ocurrido con un cuento, al que hace años calificaron de “extraordinario relato” -realmente, un juicio exagerado- los editores de una revista electrónica a los que les gustó una narración mía y la copiaron sin permiso. Tiempo después, la revista desapareció). También es posible que hayan suplantado nuestro nombre y se hayan atribuido la autoría del trabajo. Ahí sí que nos encontramos con el plagio puro y duro.
   
Medidas diplomáticas. Como primer paso, conviene que comuniquemos la situación al responsable del sitio donde nuestro trabajo está alojado legítimamente. Probablemente, se puedan convenir con él las medidas por tomar. Al mismo tiempo, podemos escribir un cortés mensaje al responsable del sitio donde apareció el plagio; tal vez ignore que algún colaborador ha infiltrado una obra plagiada. Si se trata de gente honorable, en poco tiempo eliminarán la página cuestionada y nos ofrecerán una explicación.
 
Si la diplomacia no da resultado… Tal vez los plagiarios no nos respondan; tendremos que arremangarnos y disponernos para la contienda. Estamos frente a auténticos piratas, y podemos considerarnos en guerra con ese sitio. En principio, sería tema de la justicia, pero dado lo costoso de un proceso (probablemente internacional), nos manejaremos con otros medios para morderles la cola a los plagiarios; pues, en la guerra, existe el derecho de represalia.
    
Otros autores. Conviene que revisemos otros escritos publicados en ese sitio. Seleccionamos una frase de algún texto del sitio, lo pegamos entre comillas en la ventana de nuestro buscador y vemos los resultados. Si se trata de un sitio pirata, casi seguro que, además de plagiar nuestro trabajo, han hecho lo mismo en perjuicio de otros autores y otros sitios. De ser así, tratemos de comunicarnos con ellos para informarles sobre lo sucedido.
   
Foros. Tras elegir los que resulten apropiados (por ejemplo, foros de escritores), mandamos a cada uno de ellos un “post” para denunciar lo ocurrido. Consignamos el título de nuestro trabajo, la fecha de publicación, el sitio donde lo hemos publicado y los enlaces correspondientes. Seguidamente, agregamos el nombre del sitio pirata, con su enlace, el nombre o apodo de la persona que nos plagia, la fecha de publicación y el enlace al trabajo plagiado.
    
Buscadores. Los buscadores de Internet penalizan a los plagiarios conocidos, sea postergándolos en el orden en que aparecen en las búsquedas, sea eliminándolos completamente de ellas. En el caso de Google, en el momento en que escribimos estas líneas recibirá nuestra denuncia en https://www.google.com/support/contact/?contact_type=Google_legal&hl=es
    
Los pasos que hemos indicado no dejarán de tener efecto; el responsable de nuestro sitio, con seguridad, hará lo suyo; los autores plagiados a quienes hayamos prevenido tampoco se quedarán quietos; quienes visiten los foros donde hayamos denunciado el delito podrán visitar, gracias a los enlaces que hemos incluido, nuestro trabajo y el plagiado, y sacar sus conclusiones; y los buscadores de Internet, tras comprobar la veracidad de nuestra denuncia, tomarán las medidas pertinentes.
Si el desenmascarado plagiario no se ha allanado a suprimir sus publicaciones robadas, peor para él; lo pagará con mala fama. Pues, cuando leemos un buen escrito, no nos acordamos de algún trabajo flojo del mismo autor; pero cuando leemos algo bueno firmado por un convicto de plagio, nos preguntamos a quién se lo habrá robado. Del plagio no se vuelve.
   
         http://ar.geocities.com/sanalpar/galeradas.htm
         http://www.escolios.blogdrive.com

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