Letras de molde desde San Telmo

June 30, 2008

El llavero

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Terminé "El llavero"; vamos a ver si pronto aparece publicado en la red. El protagonista es un gráfico maltratado por el brave new world. De tener oficio, casa, vida apacible, se encuentra en la calle. Su mujer, muerta, está solo para enfrentar una vida miserable e impiadosa. Duerme bajo un alero, y gana unas pocas monedas cuidando autos estacionados. Tito -el protagonista de la historia- ha conservado, aunque no le sirva para nada práctico, las llaves de su casa que perdió, de su antigua oficina, de su escritorio. Para Tito, su llavero -que le habían obsequiado cuando cumplió veinticinco años en la imprenta- es como un ancla que lo vincula con un mundo mejor que conoció y que ya no puede recuperar.

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Posdata

Hoy, 9 de julio de 2008, el número 190 de Letralia publicó El llavero.

June 8, 2008

Contrastes dolorosos en San Telmo

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Se abre un grifo y brota el agua potable; se abre otro grifo y sale agua caliente; un cuarto de baño higiénico, ducha, jabón… irse a la cama sin hambre. Escuela para los hijos, vacunas… Todo esto es rutina, o lo parece; sin embargo, debe ser un sueño utópico para miles de millones de personas en todo el mundo. Y ahora, con el exorbitante encarecimiento de los alimentos, será peor.

Calle Humberto I, cerca de Balcarce; una larga fila de personas que esperan que les den alimentos. A menos de cien metros, en la plaza Dorrego hay caros restaurantes y bares concurridos por turistas y personas pudientes de otros barrios que vienen a San Telmo. Frente a la plaza, un "hotel boutique" recientemente inaugurado. Dos caras de una misma moneda.

June 6, 2008

Diario de un loco

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Terminé de escribir "Diario de un loco"; veré de publicarlo. Tal vez es una impertinencia de mi parte escribir un cuento siguiendo la misma idea básica (el diario íntimo) que tuvieron dos escritores tan ilustres como Gogol y Lu Xun; pero ciertamente no soy tan engreído como para creerme a la altura de ellos. En mi narración el protagonista se siente perseguido por los poderes, y ve espías por doquier. En esto, hay alguna similitud con el cuento de Lu Xun, que pensaba que lo querían devorar (desde luego, era una metáfora; lo que quería decir Lu Xun era otra cosa).

Ahora que lo pienso, en mi cuento "La carta dorada" http://www.ficticia.com/cuentos/jplanascartadorada.html yo también utilicé el tema de la antropofagia dentro de la injusticia social.

June 1, 2008

Ayer y hoy del Mercado de San Telmo

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Bolívar, Carlos Calvo, Defensa y una parte por Estados Unidos; cuatro calles enmarcan el Mercado de San Telmo, inaugurado en 1897, según reza en el frente del edificio en la esquina de Carlos Calvo y Bolívar.

 

 

De arquitectura nada presuntuosa, aunque por dentro ostenta esas fiorituras de hierro que en el siglo XIX ornamentaban hasta las construcciones más utilitarias, durante más de un siglo sirvió para que generaciones de vecinos de San Telmo y sus alrededores acudiesen a comprar alimentos y otras mercancías.

Los turistas del Hemisferio Norte, que antes eran mucho menos numerosos que hoy día, lo visitaban y se los veía sorprendidos de encontrar un ámbito que para ellos debía ser propio de tiempos pretéritos. Con sorpresa, fotografiaban los cajones de frutas y verduras de un puesto, o filmaban en otro a los carniceros que hacían los cortes según las precisas indicaciones de la clientela. En él se alojaban un gran número de puestos; incontables (bueno, no tanto como incontables, pera había muchas, y yo nunca las conté) verdulerías, carnicerías, una o dos pescaderías, cerrajerías, panaderías, etcétera.

La crisis 2001-2002 llegó como un vendaval que casi arrasó el Mercado de San Telmo. La mayor parte de los puestos cerraron, y el mercado nunca se recuperó por completo de la catástrofe. Hay partes que han quedado vacías; si uno entra en el mercado en los días laborables, la sensación es desoladora. Los fines de semana, el aspecto del mercado es distinto; los sitios vacíos se pueblan con puestos tipo "mercado de las pulgas", o de antigüedades (no demasiado antiguas). Quedan puestos de comestibles, pero ahora los precios se han acomodado a una clientela distinta; hay una población flotante de extranjeros con buen poder adquisitivo que residen por algún tiempo en Buenos Aires, y pueden pagar precios más altos que el empobrecido poblador tradicional del barrio.

También subsisten los dos bares-restaurante que están sobre la calle Bolívar; la afluencia de turistas los ha beneficiado considerablemente. Son unos locales de aspecto decimonónico. Uno de ellos, el que está más a mitad de cuadra, tiene unos techos altísimos. Seguramente, no tardarán en "mejorarlos", para que adquieran un kitsch pseudofolk, con viejas radios de lámparas, que ya no funcionan, fotos de Gardel, anuncios del 1900, algún fonógrafo -tan mudo como la radio- alguna muestra de fileteado porteño… Tarde o temprano, el Mercado de San Telmo se convertirá en un "shopping" visto como van las cosas. Eso, suponiendo que no decidan venderlo a particulares.

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